Escudo grande del Rey de España | 1761-1868 / 1874-1931

El Escudo grande del Rey de España, comprendido entre el año 1761 hasta 1868 | 1874 hasta 1931, es Versión con los Collares del Toisón de Oro y la Orden de Carlos III.

Tras el primer reinado de Fernando VII la casa de Borbón fue interrumpida por la Casa de Bonaparte. El único monarca de esta casa fue José I, impuesto por su hermano Napoleón I de Francia después de ocupar España y hacer renunciar a Carlos IV en 1808. Gobernó en la España ocupada por los franceses y en sus dominios sin el reconocimiento de las Cortes ni de la América española, con el título de Rey de las Españas y de las Indias, por la gracia de Dios y por la Constitución del Estado.

José I fue el primer Rey de España el cual no fue reconocido ni por las cortes españolas ni por las juntas indianas. Tras su abdicación el 11 de diciembre de 1813, Fernando VII fue proclamado de nuevo Rey de España.

A partir de la Constitución de 1837, Isabel II pasa a denominarse Reina de las Españas.

El Escudo grande del Rey de España esta comprendido por seis reinados borbónicos:

Carlos III
(1716-1788)
el Político,
el Mejor Alcalde de Madrid
Carlos IV
(1748-1819)
el Cazador
Fernando VII
(1784-1833)
el Deseado,
el Rey Felón
Isabel II
(1830-1904)
la de los Tristes Destinos,
la Reina Castiza
Alfonso XII
(1857-1885)
el Pacificador
Alfonso XIII
(1886-1941)
el Africano

Reinado de Carlos III

Rey de España Rey de Nápoles y de Sicilia
Duque de Parma y Plasencia.

Carlos III de España, llamado «el Político» o «el Mejor Alcalde de Madrid» nace en Madrid, 20 de enero de 1716 y fallece 14 de diciembre de 1788, fue duque de Parma y Plasencia, como Carlos I, entre 1731 y 1735; rey de Nápoles, como Carlos VII, y rey de Sicilia, como Carlos V de 1734 a 1759 y Rey de España desde 1759 hasta su muerte en 1788.

En 1759 Carlos sucedió a su hermanastro Fernando VI en el trono español.

Se casó en 1737 con María Amalia de Sajonia, hija de Federico Augusto II. Fueron padres de trece hijos, aunque sólo siete alcanzaron la edad adulta. Llegó a España acompañado de su esposa, que morirá un año más tarde, y sus hijos nacidos en Italia.

Carlos III, en contacto con el pensamiento europeo, continúa el reformismo de Fernando VI. De carácter sencillo y austero, su gobierno realizó reformas que provocaron un amplio descontento social. Se limitó la autoridad de los jueces diocesanos, se produjo el restablecimiento del pase regio y se redujeron las amortizaciones de bienes. El descontento popular se fomentó por la propaganda de los privilegiados, provocado por la política de urbanismo de Madrid (tasas de alumbrado o prohibición de arrojar basuras a la calle, por ejemplo), los intentos de modificación de las costumbres (bando de capas y sombreros) y algunas reformas administrativas y hacendísticas. El 23 de mayo de 1766 estalló un motín en Madrid y otras provincias. Se proferían vivas al rey y pedían la destitución de Esquilache. Restablecido el orden social.

La primera medida fue la expulsión de los jesuitas (febrero de 1767), a quienes el Dictamen Fiscal, de Campomanes, acusaba de instigadores del motín. Se intenta la extensión de la educación a todos los grupos de la sociedad, mediante el establecimiento de centros dependientes de los municipios o de las Reales Sociedades Económicas, la creación de Escuelas de Agricultura o el equivalente a las de Comercio en muchas ciudades y las propuestas de reforma de los estudios universitarios (1771 y 1786). Se lleva a cabo la reforma del poder municipal, la remodelación monetaria y fiscal, los intentos de modernización de la agricultura y la liberalización de los sectores industrial y comercial. En política monetaria se producen las remodelaciones de marzo de 1772, la emisión de vales reales, el primer papel moneda de España, iniciada en septiembre de 1780, y la creación del Banco de San Carlos, en septiembre de 1782. En el sector agrario se congelaron los arriendos y se abordó la confección de una ley agraria, que no vería la luz hasta 1794.

Tras la firma del tercer pacto de familia con Francia (1761) declara la guerra a Gran Bretaña (1762), finalizada con el tratado de París (1763). En 1779 estalla otra guerra con Gran Bretaña, donde se intenta recuperar Gibraltar (1780/2) y se ocupa Menorca (1782), finalizando con la paz de Versalles (1783), cediendo los británicos a España la Florida y reconociendo la ocupación de Menorca. Las colonias americanas se modernizan de la mano del nuevo pensamiento reformista e ilustrado y del auge económico.

Carlos III falleció en Madrid el 14 de diciembre de 1788. Sus restos reposan en la Cripta Real del Monasterio de El Escorial.

Le precedió su hijo Carlos IV, rey de España. Casado con María Luisa de Borbón-Parma, Princesa de Parma y con descendencia.

Reinado de Carlos IV

Carlos IV de España, llamado «el Cazador». Nace en Portici (Nápoles) el 11 de noviembre de 1748 y fallece en la ciudad de Nápoles, el 19 de enero de 1819. Fue rey de España desde el 14 de diciembre de 1788 hasta el 19 de marzo de 1808. Hijo y sucesor de Carlos III y de María Amalia de Sajonia.

El 4 de septiembre de 1765 se celebró en Parma su boda por poderes con María Luisa de Parma.

Rey con cuarenta años, durante sus primeros años de reinado, con el gobierno del conde de Floridablanca, intentó un reformismo ilustrado. Se trató de poner trabas a la acumulación de bienes civiles y eclesiásticos, de impedir el acaparamiento y la especulación de grano, derivados de las crisis agrícolas, y se fomentó la libertad industrial y comercial. Los años siguientes Manuel Godoy dominó el panorama político español.

La muerte de Luis XVI en enero de 1793 en Francia, dio lugar a largos años de desastrosa guerra. España emprendió una acción militar contra la Convención Francesa, que se saldó con la Paz de Basilea. Posteriormente entró en la órbita de Francia, lo que implicó, después de la firma del pacto de San Ildefonso (1796), la ruptura con Inglaterra. Godoy se vio en la difícil situación de tener una alianza con Francia y un combate interior de las ideas de la revolución. Todo ello provocó, entre 1798 y 1800, su caída. Otra vez en el poder, intenta desvincularse sin éxito de la política francesa, en manos ya de Napoleón, hasta que en 1804, la aparición del partido fernandino, liderado por el Príncipe de Asturias, le orientó de nuevo a la colaboración con el país vecino.

La alianza trajo la guerra, y ésta el desastre de Trafalgar, que supuso un golpe durísimo para la marina española. En 1806 se produce su abdicación en Bayona, forzado tanto por la presencia de tropas francesas en España, en tránsito teórico hacia Portugal, como por la oposición del príncipe Fernando (el futuro Fernando VII), puesta de manifiesto con ocasión de los sucesos de 1808 (motín de Aranjuez).

Exiliado durante once años. El 19 de enero de 1819, a los setenta años de edad, Carlos IV murió en Nápoles.

Reinado de Fernando VII

Fernando VII de España, conocido como «el Deseado» y «el rey Felón». Nace en San Lorenzo de El Escorial, el 14 de octubre de 1784 y fallece el 29 de septiembre de 1833, ocupó personalmente el trono español entre marzo y mayo de 1808 y, tras la expulsión del «rey intruso» José I Bonaparte y su vuelta al país, nuevamente desde mayo de 1814 hasta su muerte, exceptuando el breve intervalo en 1823 en que fue destituido por el Consejo de Regencia.

El noveno de los catorce hijos de Carlos IV y de María Luisa de Parma. Ocho de sus hermanos murieron antes de 1800.

En 1802 contrajo matrimonio con María Antonia de Nápoles, que lloró de desesperación al verle por primera vez; su suegra describía a Fernando como “de horrible aspecto”, aludiendo a su gordura (llegó a pesar más de 100 kgs.), su voz aflautada y su carácter apático. Con el tiempo su esposa le tomó afecto, pero la princesa falleció en 1806.

Se puso secretamente en contacto con Napoleón y le pidió una princesa de su familia por esposa, hasta que la trama fue descubierta y dio lugar al proceso de El Escorial (octubre 1807 – enero 1808). Solo dos meses más tarde el motín de Aranjuez alcanzaba pleno éxito: Godoy fue destituido, Carlos IV abdicó en su hijo y Fernando VII comenzó a reinar (19 marzo 1808), en medio del entusiasmo popular, ya que se le consideraba como una víctima del odiado Godoy, de quien se temía incluso que pretendiera suplantarle en el trono.

Fernando VII, junto a toda la familia real, fue atraído a Bayona por Napoleón Bonaparte, quien le forzó a renunciar a la Corona española en su favor. Napoleón nombró rey de España a su hermano José, quien reinó hasta 1814 con el nombre de José I.

Durante la guerra de la Independencia, el Consejo de Regencia, reunió Cortes en Cádiz (1810) y se declaró “único y legítimo rey de la nación española a don Fernando VII de Borbón”, así como nula y sin efecto la cesión de la Corona a favor de Napoleón.

En 1814, Fernando VII regresó a España. Un grupo de diputados, le presentó el denominado Manifiesto de los Persas, en el que le aconsejaban la restauración del sistema absolutista y la derogación de la Constitución elaborada en las Cortes de Cádiz (1812).

En la primera etapa de su gobierno se produjo una depuración de afrancesados y liberales. En el Ejército se produjeron pronunciamientos liberales, como el de Rafael del Riego (1820) en Cabezas de San Juan (Sevilla) lo que obligó al rey a jurar la Constitución.

El Trienio Liberal o Constitucional (1820-1823) fue la segunda etapa de su reinado donde se continuó la obra reformista iniciada en 1810: abolición de los privilegios de clase, supresión de los señoríos, abolición de los mayorazgos, supresión de la Inquisición, preparación del Código Penal y recuperación de la vigencia de la Constitución de 1812.

En 1832, durante una grave enfermedad del rey, cortesanos carlistas convencieron al ministro Francisco Tadeo Calomarde, quien logró que Fernando VII firmara un Decreto derogatorio de la Pragmática, que dejaba otra vez en vigor la Ley Sálica (recuperando el Reglamento de 1713). Con la mejoría de salud del rey el gobierno dirigido por Francisco Cea Bermúdez puso de nuevo en vigor la Pragmática, con lo que, a la muerte del rey en Madrid, el 29 de septiembre de 1833, quedaba como heredera su primogénita Isabel (Isabel II).

Sus restos reposan en la Cripta Real del Monasterio de El Escorial.

Reinado de Isabel II

Isabel II de España, conocida como «la de los Tristes Destinos» o «la Reina Castiza»​. Nace en Madrid el 10 de octubre de 1830 y muere en París el 9 de abril de 1904.​ Fue reina de España entre 1833 y 1868, gracias a la derogación del Reglamento de sucesión de 1713 (comúnmente denominado «Ley Sálica» aunque, técnicamente, no lo fuera)​ por medio de la Pragmática Sanción de 1830. Esto provocó la insurgencia del infante Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII y tío de Isabel II, quien, apoyado por los grupos absolutistas (los denominados «carlistas») ya había intentado proclamarse rey durante la agonía de Fernando.

Su nacimiento provocó problemas dinásticos, ya que hasta entonces el heredero era el hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro, que no aceptó el nombramiento de Isabel como princesa de Asturias y heredera del trono.

Al poco tiempo, en octubre de 1833, cuando sólo contaba con tres años de edad, sucedió en el trono de España a su padre Fernando VII. En su minoría de edad fueron regentes su madre María Cristina, hasta 1840, que se apoyó en los liberales intentando defenderse del carlismo (primera Guerra Carlista, 1833-1839), y el general Baldomero Espartero hasta 1843.

Con trece años fue declarada mayor de edad. A los 16, se casó, contra su deseo, con su primo Francisco de Asís. Tuvo doce hijos, algunos de los cuales murieron al nacer. Durante su reinado se produjo el tránsito de un estado absolutista a otro liberal-burgués. Se inició con la semi-concesión liberal de una carta otorgada, el Estatuto Real (1834). El impulso liberal se inició en 1836 tras el golpe de Estado de los sargentos de La Granja. Se produjo la desamortización de bienes de la Iglesia, la formación de un Ejército capaz de doblegar al carlismo y la institucionalización del régimen. Pero la medida más importante fue la elaboración de una nueva constitución.

Adaptada de la Constitución de Cádiz de 1812, el resultado final fue la Constitución (1837). Entre 1840 y 1843 Espartero llegó incluso a desplazar de la regencia a la misma reina madre, con una línea de gobierno claramente autoritaria que provocó el rechazo de una parte del progresismo, lo que acabó por abrir las puertas al conservadurismo. Durante una década, se consolidó un liberalismo muy restrictivo. El nuevo sistema se plasmó en la conservadora Constitución de 1845.

El hombre fuerte del periodo, el general Ramón María Narváez, consiguió evitar en 1848 la oleada revolucionaria extendida por gran parte de Europa. Esta fase se cerró con el ‘tecnócrata’ Juan Bravo Murillo, quien llevó a cabo una amplia labor administrativa y hacendística. Entre 1854 y 1856 de nuevo el Partido Progresista se volvió a hacer con el poder mediante el pronunciamiento de Vicálvaro (1854). El principal dirigente progresista, Espartero, volvía así al primer plano. Lo más trascendente en este periodo fue la desamortización civil llevada a cabo por el ministro Pascual Madoz.

Narváez volvió a conseguir el poder durante un bienio más (1856-1858); sin embargo, los cambios sociales terminaron por abrir el camino a un sistema más templado, el de la Unión Liberal (1858-1863), en torno a otro militar, el general Leopoldo O’Donnell que jugó un activo papel en el exterior, hasta el punto de poder hablarse de una etapa neo-imperialista: guerra en Marruecos (Paz de Wad-Ras, 1860), intervención en México, en Indochina, en Annam, anexión de Santo Domingo y presencia activa en el Pacífico.

La última etapa del reinado de Isabel II (1864-1868) fue de clara descomposición política. Los nuevos grupos sociales en ascenso exigían un cambio radical. La respuesta del régimen fue la de resistir mediante la fuerza. Con Luis González Bravo, el régimen rozó el sistema dictatorial. El final llegó con la incruenta batalla de Alcolea (1868), que abrió las puertas de la Revolución de 1868, la cual supuso el destronamiento definitivo de Isabel II, quien en 1870 abdicó en su hijo Alfonso XII para favorecer la vuelta de la monarquía Borbónica a España. La figura clave en estos años parisinos será Cánovas del Castillo, auténtico artífice de la restauración monárquica que tendría lugar en 1874. La Reina todavía viviría para ver la muerte de su hijo Alfonso XlI en 1885. La regencia de su nuera María Cristina de Habsburgo y el inicio del gobierno efectivo de su nieto Alfonso XIII (1902).

Finalmente, en 1904 muere en París el 9 de abril de 1904. Sus restos mortales fueron trasladados a la Cripta Monasterio de El Escorial.

Reinado de Alfonso XII

Alfonso XII de España, llamado «el Pacificador», nace en Madrid, el 28 de noviembre de 1857 y muere en El Pardo (Madrid), el 25 de noviembre de 1885.​ Fue rey de España entre 1874 y 1885. Hijo de la reina Isabel II y, presuntamente, del rey consorte Francisco de Asís de Borbón, el inicio de su reinado puso término a la Primera República y dio paso al período conocido como Restauración. Tras su muerte prematura a los veintisiete años, víctima de la tuberculosis, fue sucedido en el trono por su hijo póstumo, Alfonso XIII, cuya minoría de edad estuvo encabezada por la regencia de su madre, la reina viuda María Cristina.

Sucedió a Amadeo I, único monarca de la Casa de Saboya, elegido por las Cortes reunidas tras la revolución que, en 1868, destronó a Isabel II. El nuevo título fue Rey de España, por la gracia y la voluntad de Dios.

Fue desterrado a Francia cuando contaba 11 años al ser destronada su madre por la Revolución de 1868.

Cursó estudios en ParísViena y en la Academia Militar de Sandhurst.

En el año 1870, su madre abdicó en su favor. El pronunciamiento del General Martínez Campos en Sagunto el 29 de diciembre de 1874 precipitó su regreso a España. El primer problema de su reinado será la tercera Guerra Carlista. Tras sucesivos desastres carlistas (Olot, Valencia, Estella), Alfonso XII fue reconocido como rey legítimo por el militar carlista Ramón Cabrera el 11 de febrero de 1875. La Paz de Zanjón (1878) acababa de momento la guerra de Cuba.

Proclamada la Constitución de 1876, el rey fue representado como su fiel cumplidor. Un turno pacífico de partidos, permitió el reparto del poder y evitando su toma por la fuerza. Frente al Partido Conservador, se potenció la creación del Partido Liberal que aglutinó las fuerzas de centro izquierda encabezado por Práxedes Mateo Sagasta. Desde 1881 ambos partidos se turnaron de manera casi matemática.

Alfonso XII contrajo matrimonio con su prima María de las Mercedes (1878), muy festejado y recordado duró poco. Se volvió a casar con María Cristina de Habsburgo-Lorena, archiduquesa de Austria, con la que tuvo dos hijas, María de las Mercedes, María Teresa y un hijo póstumo, el futuro Alfonso XIII.

Enfermo de tuberculosis, sus obligaciones y sus salidas nocturnas empeoraron la enfermedad. Don Alfonso de Borbón y Borbón murió un 25 de noviembre en El Pardo y fue enterrado en El Escorial cinco días después, no sin antes hacer una parada en el Palacio Real para que los madrileños le dieran su último adiós. Un largo camino hasta el que aún hoy es su descanso, el Panteón de los Reyes del Monasterio de San Lorenzo del Escorial.

Reinado de Alfonso XIII

Alfonso XIII de España, más conocido como «el Africano», nace en Madrid el 17 de mayo de 1886 y fallece Roma, 28 de febrero de 1941, fue rey de España desde su nacimiento hasta la proclamación de la Segunda República Española el 14 de abril de 1931. Asumió el poder efectivo a los dieciséis años de edad, el 17 de mayo de 1902.

Como hijo póstumo de Alfonso XII y María Cristina de Habsburgo-Lorena, su reinado empezó desde su nacimiento; por ello, su madre ejerció como regente hasta 1902. En 1906 se casó con Victoria Eugenia Julia Ena de Battenberg, con la que tuvo seis hijos: Alfonso, Jaime, Beatriz, Cristina, Juan, al que nombró sucesor de los derechos dinásticos, y Gonzalo.

Desde joven, Alfonso fue educado en la doctrina católica y liberal para ser rey y soldado. En el contexto del alejamiento entre la España oficial y la España real, los intentos de regenerar España tras el desastre de 1898 y la Constitución de 1876, el rey intervenía en asuntos políticos. Además, tuvo que afrontar diversos problemas como las guerras de Marruecos, el movimiento obrero y el nacionalismo vasco y catalán. El inicio del reinado coincidió con un cambio generacional en los los partidos dinásticos: el conservador Cánovas fue sustituido por Antonio Maura y el liberal Sagasta por José Canalejas.

La neutralidad de España durante la I Guerra Mundial abrió mercados y favoreció el crecimiento económico y la agitación social. La crisis de 1917 junto al nacionalismo catalán, el sindicalismo militar y las huelgas revolucionarias aumentó la descomposición del régimen político que influyó en el fracaso en 1918 de un gobierno nacional formado por miembros de los dos principales partidos. El reajuste económico posterior a la Guerra Mundial, los fracasos militares en Marruecos, las revueltas sociales y los problemas regionales aumentaron las dificultades internas y la debilidad de los gobiernos, que fueron incapaces de afrontar la situación.

El golpe militar de Miguel Primo de Rivera de 1923 fue la solución de fuerza que intentaba solucionar la crisis, con la aprobación del rey. En un principio, la dictadura fue bien recibida: en 1925 el desembarco de Alhucemas terminó con la guerra de Marruecos; se restableció el orden social y se produjo un desarrollo de las obras públicas. En cambio, tras el fracaso de la experiencia primorriverista, el rey intentó en 1930 restaurar el orden constitucional, pero los partidos republicanos, socialistas y el nacionalismo se unieron contra la Monarquía. La victoria electoral de los socialistas y republicanos en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 hizo que el monarca abandonara el país, en un intento de evitar una lucha civil, momentáneamente evitada con la proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931.

Alfonso XIII vivió en el exilio diez años, hasta su muerte en 1941, en Roma, donde vivió sus últimos años de vida. En 1980 sus restos mortales se trasladaron al Panteón de los Reyes del Monasterio de El Escorial en Madrid.

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